Haz que tu dinero trabaje por ti


Ganar dinero para tenerlo en una cuenta bancaria sin ningún tipo de rendimiento es absurdo, especialmente porque cada día que pasa el valor de ese dinero es menor debido a la inflación. De modo que si no se obtiene ningún rendimiento por esa cantidad que tienes ahorrada vas perdiendo poder adquisitivo. La idea de “hacer que tu dinero trabaje por ti” se fundamenta en batir a la inflación y obtener unos ingresos completamente pasivos.

Nos encontramos con tipos de interés en mínimos y datos macroeconómicos que demuestran cierta recuperación con niveles de desempleo decrecientes. Eso se nota en el parqué que vive una coyuntura favorable. El Ibex ha avanzado algo más del 11% en lo que va de año. Las bosas lucen más verdes que rojos, prácticamente todos los mercados financieros de renta variable de Europa están en un momento dulce llegando incluso a máximos de varios años.

Los tipos de interés bajos son una bendición para las familias hipotecadas o que necesitan un préstamo, pero son una pésima noticia para los ahorradores tradicionales que se aferran a los depósitos a plazo o a las Letras del Tesoro para obtener una rentabilidad sin correr riesgos. Es por eso que la bolsa ha ganado atractivo en este contexto, ya sea comprando acciones o participaciones en fondos de inversión.

Muchos inversores que no encuentran la rentabilidad que buscan en productos de renta fija se han lanzado a la bolsa, pero comprando siguiendo una estrategia muy clara para minimizar riesgos de su inversión a largo plazo. Las compras se han centrado en empresas que reparten dividendos. ¿Esperabas otra cosa teniendo en cuenta el nombre de este blog?


Sí amigos, los pagos con cargo a beneficios que repartirán este año la mayoría de las empresas del Ibex 35 equivaldrán a una rentabilidad que supera en muchos casos el 4% que abonarán algunas compañías como Enagás, Iberdrola o Mapfre. Unas ganancias que irán directamente a la cuenta bancaria de sus accionistas al margen de cuál sea el comportamiento de los títulos.

Por supuesto que existe riesgo en bolsa. Pero si nos centramos en la inversión a largo plazo por dividendos, el riesgo no tiene nada que ver con el riesgo de entrar en bolsa para especular haciendo operaciones de compra-venta a corto plazo. Es otro mundo.

Un inversor por dividendos pone a trabajar su dinero en empresas rentables muchas veces líderes en sus sectores, diversificadas y con miles de trabajadores en todo el mundo. Para ganar dinero no necesita que dedique parte de su tiempo. Mientras que un inversor trader que pretende ganar dinero a corto plazo tiene que estar todo el tiempo pendiente del mercado. Yo prefiero irme de viaje mientras las empresas de mi cartera generan dinero con mi dinero y recibir mi parte con el cobro de los dividendos. ¿Se entiende la idea?

Las Letras del Tesoro a un año sólo ofrecen el 0,01 por ciento; los bonos a tres años, el 0,15 por ciento; y los de cinco, el 0,65 por ciento. Y las obligaciones a diez años, ahora mismo el 1,5 por ciento. En cambio, comprar acciones de BME o Gas Natural (por poner dos ejemplos) y esperar sentado a cobrar sus dividendos supone ahora mismo una rentabilidad superior en ambos casos al 4,5%.

Rentabilidad anual invirtiendo 10.000 euros en obligaciones a diez años (1,5%) = 150 euros

Rentabilidad anual invirtiendo 10.000 euros en una empresa que ofrece una rentabilidad por dividendo del 4,5 por ciento = 450 euros


¿Compensa asumir un mayor riesgo para conseguir una mayor rentabilidad? Eso ya es decisión de cada uno.

El otro día estaba tomando un café con un amigo que trabaja en un banco de inversión y me contaba que muchos de sus clientes que persiguen rentabilidades nominales atractivas, similares a las que podían obtener hace unos años en renta fija, están dando un giro a sus carteras y han pasado a invertir todo o la mayor parte de su patrimonio en acciones con alta rentabilidad por dividendo.

De nuevo vuelvo a recalcar, invertir en bolsa supone asumir mucho más riesgo que cualquier producto de renta fija. El perfil de inversión es completamente diferente, pero formar una cartera diversificada de empresas que están haciendo las cosas bien y tienen una clara remuneración al accionista es una estrategia que funciona para conseguir grandes rentabilidades a largo plazo y por supuesto, batir de lejos a la inflación.

Los ingresos pasivos van creciendo progresivamente gracias al cobro de los dividendos. Me alegra muchísimo ver como hay personas sin ser inversores profesionales que saben poner a trabajar su dinero de forma inteligente y van avanzando en el camino de la libertad financiera.

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